Dios trae vida y propósito a donde ya no hay

“Así dice el Señor omnipotente a estos huesos:
Yo les daré aliento de vida, y ustedes volverán a vivir.”
Ezequiel 37:5
1. Experiencias personales
Si cada una de nosotras hiciera un inventario sobre nuestras malas experiencias de la vida, veríamos sin lugar a dudas que cada una de estas experiencias ha traído consigo dolor, pérdidas, tristezas, y amarguras. La realidad es que nadie es inmune a padecer decepciones y pérdidas; sin embargo, junto con ellas también existe la posibilidad de sacar algo positivo y de un valor incalculable. En esta sección hablaremos de lo positivo que podemos obtener de los fracasos y las pérdidas de nuestras vidas y de la madurez, el crecimiento, y el sentido que Dios nos puede dar a través de ellos.
Hay una historia verídica que debemos retomar. Se trata de la historia de un psiquiatra judío quien estuvo prisionero durante tres años en Auschwitz, Dachau, y otros campos de concentración. Sus padres, su esposa embarazada,  familiares y amigos cercanos fueron cautivos y murieron; unos en las cámaras de gas otros de hambruna y enfermedad en los campos de concentración. Cuando este hombre ingresó al campo de concentración lo despojaron de sus ropas y en su presencia rompieron la copia del manuscrito de su libro que resumía hasta ese entonces todo su quehacer profesional. Este hombre se llamaba Viktor Frankl (1905-1997) su vida y su obra son excepcionalmente valiosas para toda la humanidad; fue un profesionista y un catedrático brillante, a lo largo de su vida recibió innumerables premios y condecoraciones incluyendo el título de doctor honoris causa por veintinueve universidades alrededor del mundo. Escribió treinta y dos libros los cuales han sido traducidos a más de veintinueve idiomas. Una de sus aportaciones más valiosas hace referencia a la actitud con que cada ser humano hace frente a los problemas y sufrimientos que nos aquejan. Frankl escribió lo siguiente:
“Los supervivientes de los campos de concentración aún recordamos a algunos hombres que visitaban los barracones consolando a los demás y ofreciéndoles su único mendrugo de pan. Quizá no fuesen muchos, pero esos pocos representaban una muestra irrefutable de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas –la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino– para decidir su propio camino. (pág.90) [i]
Y es precisamente esta libertad interior la que nadie nos puede arrebatar, la que confiere a la existencia una intención y un sentido. (pág.91)
El talante con el que un hombre acepta su ineludible destino y todo el sufrimiento que le acompaña, la forma en que carga con su cruz, le ofrece una singular oportunidad –incluso bajo las circunstancias más adversas– para dotar a su vida de un sentido más profundo. Aun en esas situaciones se le permite conservar su valor, su dignidad, su generosidad. (pág. 92)
El hombre que se dejaba vencer interiormente ante la ausencia de metas futuras ocupaba y llenaba sus pensamientos de recuerdos…Tales personas olvidaban que, en multitud de ocasiones, son las circunstancias excepcionalmente adversas o difíciles las que otorgan al hombre la oportunidad de crecer espiritualmente más allá de sí mismo. (pág. 96-97)
Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud frente a la vida. Debemos aprender por nosotros mismos, y también enseñar a los hombres desesperados que en realidad no importa que esperemos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros. Dejemos de interrogarnos sobre el sentido de la vida y, en cambio, pensemos en lo que la existencia nos reclama continua e incesantemente. Y respondamos no con palabras, ni con meditaciones, sino con el valor y la conducta recta y adecuada. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a las cuestiones que la existencia nos plantea, cumplir con las obligaciones que la vida nos asigna a cada uno en cada instante en particular. (pág. 101)”




[i] Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido. Editorial Herder, Barcelona, 1979.


2. Meditación Bíblica

De los párrafos anteriores subraya aquello que más llama tu atención.
¿A qué nos reta la vida y la obra de personas como Viktor Frankl?


Leer Ezequiel 37:1-14

¿Qué vio Ezequiel en el valle? v.1, 2

¿En qué condiciones se encontraba lo que Ezequiel vio en el valle? v. 2

¿Cuál es el mandato de Dios a Ezequiel? v.4, 9, 12

¿Qué representan los huesos secos? v. 11

¿Qué pensaba el pueblo de Israel acerca de sí mismo? v.11

¿Qué pensaba Dios acerca de Israel? v.12-14

¿Quién es el encargado de traer esperanza y propósito a la vida de las personas, aún y cuando se haya perdido cualquier destello de vitalidad, de energía, y de entusiasmo? v.2b, 14b

3. Oración

Agradecer a Dios por su gran poder que trae vida y esperanza donde no la hay.

4. Para la semana

Analiza la manera en la que has estado respondiendo ante los problemas y sufrimientos en tu vida y pide a Dios tener la actitud más favorable en cada situación en particular. Sería conveniente que esta semana rentaras en tu centro de video alguna película que trate el tema del holocausto como “El refugio secreto” o “La Lista de Schildhner” piensa y retoma la vida y la obra de Viktor Frankl.